domingo, 12 de abril de 2009

"El sujeto se define por un movimiento y como un movimiento, movimiento de desarrollarse a sí mismo. Lo que se desarrolla es sujeto. Ese es el único contenido que se le puede dar a la idea de subjetividad: la mediación, la trascendencia. Pero el movimiento de desarrollarse a sí mismo o de llegar a ser otro es doble: el sujeto se supera; el sujeto se reflexiona. Somos, además, sujetos de otra manera, por el juicio y en el juicio moral, estético o social. En este sentido, el sujeto reflexiona y se reflexiona: deduce de lo que lo afecta en general un poder independiente del ejercicio actual, es decir, una función pura, y supera su propia parcialidad. Gracias a ello se vuelven posibles la invención y el artificio. El sujeto inventa; es artificioso. Tal es la doble potencia de la subjetividad: creer e inventar, presumir los poderes secretos, suponer poderes abstractos, distintos. Creer es inferir de una parte de la naturaleza otra parte, no dada en este caso. E inventar es distinguir poderes, es constituir totalidades funcionales, totalidades que tampoco están dadas en la naturaleza".
"Empirismo y subjetividad" Gilles Deleuze

domingo, 22 de marzo de 2009

"Mujeres que corren con los lobos" Clarissa Pinkola Estés

"Casi todas las depresiones, los tedios y las erráticas confusiones de una mujer se deben a una vida del alma fuertemente limitada en la que la innovación, los impulsos y la creación están restringidos o prohibidos. La fuerza creativa confiere a las mujeres un enorme impulso que las induce a actuar. No podemos pasar por alto la existencia de los numerosos robos e incapacitaciones del talento de las mujeres que se producen por medio de las restricciones y los castigos que la cultura impone a sus instintos naturales y salvajes.
Podemos escapar de esta situación siempre y cuando haya un río subterráneo o incluso un pequeño arroyo procedente de algún lugar del alma que vierta sus aguas en nuestra vida. Sin embargo, si una mujer que se encuentra "lejos de casa" cede todo el poder, se convertirá primero en una niebla, después en un vapor y finalmente en una simple brizna de su antiguo yo salvaje.
Cuando una mujer lleva demasiado tiempo lejos de casa, cada vez se siente menos capaz de avanzar por la vida. En lugar de tirar de un arnés elegido por ella misma, cuelga del que le han impuesto. Está tan exhausta y aturdida que pasa cansinamente por delante del lugar en el que podría hallar alivio y consuelo. La camada muerta está integrada por ideas, tareas y exigencias que no dan resultado, carecen de vida y no le aportan ninguna vida. La mujer que se encuentra en semejante estado palidece pero se vuelve irritable, es cada vez más exigente pero, al mismo tiempo, está más dispersa. Su vela arde y es cada vez más corta. La cultura popular lo llama "consumirse", pero es algo más que eso, es hambre del alma. Cuando se llega a este extremo, no queda más remedio que hacer una cosa; la mujer sabe finalmente, no que quizá o que a lo mejor volverá a casa sino que tiene que volver a casa.
El regreso a casa es especialmente importante cuando la mujer ha estado ocupada con cuestiones del mundo exterior y ha permanecido en él demasiado tiempo. ¿Qué duración tiene este tiempo? En cada mujer es distinta, pero baste decir que las mujeres saben con absoluta certeza cuándo han permanecido demasiado tiempo en el mundo y ya es hora de regresar casa. Sus cuerpos están en el aquí y el ahora, pero sus mentes están muy lejos.
Algunas mujeres temen que los que las rodean no comprendan su necesidad de regresar a casa. Y puede que no todo el mundo la comprenda. Pero la que tiene que comprenderlo es la propia mujer. Cuando una mujer regresa a casa siguiendo sus propios ciclos, los que la rodean tienen que entregarse a la tarea de su propia individuación y a la resolución de sus propias cuestiones vitales. El regreso a casa de la mujer propicia el crecimiento y el desarrollo de los demás.
Hay muchas maneras de regresar a casa; muchas son profanas y otras son divinas. Volver a leer pasajes de libros y poemas que nos han emocionado. Pasar unos cuantos minutos junto a la orilla de un río, una corriente o un arroyo. Tenderse en el suelo en medio de las sombras del crepúsculo. Estar en compañía de un ser amado sin la presencia de los niños. Sentarse en el porche quitándole la cáscara a algo, haciendo calceta, mondando algo. Caminar o conducir el automóvil en cualquier dirección y después regresar. Subir a un autobús con destino desconocido. Construir tambores mientras se escucha música. Saludar el amanecer. Desplazarse en coche hasta un lugar en el que las luces de la ciudad no borren el cielo nocturno. Rezar. Tener un amigo especial. Sentarse en el pretil de un puente con las piernas colgando. Sostener a un niño en brazos. Sentarse junto a la luna de un café y ponerse a escribir. Sentarse en el centro de un claro del bosque. Secarse el cabello al sol. Introducir las manos en un barril lleno de agua de lluvia. Plantar procurando ensuciarse las manos de barro. Contemplar la belleza, la gracia, la conmovedora fragilidad de los seres humanos.
Por consiguiente, las mujeres que están cansadas y transitoriamente hartas del mundo, que temen tomarse un poco de tiempo libre o interrumpir sus actividades, ¡ya es hora de que despierten!"

domingo, 8 de marzo de 2009

"Mujer que sabe latín" Rosario Castellanos

"El de Sor Juana no es camino de santidad sino método de conocimiento (...). Sueña con disfrazarse de hombre para entrar en las aulas universitarias; intenta pasar, sin otro auxilio que el de la lógica, de la culinaria a la química. Desde su celda de encierro escucha las rondas infantiles y se pregunta por las leyes de la acústica. Desde su lecho de enferma, sin más horizonte que las vigas del techo, indaga los enigmas de la geometría. Lectora apasionada, aprende el alfabeto por interpósita persona y llega a su hora final reducida a la última desnudez: la de no poseer un solo libro.
Virginia Woolf hubiera hallado en esta figura un antecedente de su arquetípica Judith, posible hermana de Shakespeare, quizá dotada de genio como él pero sacrificada por la organización patriarcal de la sociedad, a la ignorancia, al ahorro, al matrimonio por conveniencia, a la maternidad obligatoria. Virginia se indigna de este trato desigual a posteriori. Ella tiene lo que sus antecesores ambicionaron sin alcanzar: un cuarto propio, independencia económica, formación intelectual, respeto a su oficio de escritora (...).
Para Simone de Beauvoir (...), el lenguaje va a ser el medio gracias al cual ella (...) va a construir su existencia, va a arrostrar los riesgos de la libertad..."

miércoles, 25 de febrero de 2009

"No te salves" Mario Benedetti

No te quedes inmóvil

al borde del camino

no congeles el júbilo

no quieras con desgana

no te salves ahora

ni nunca

no te salves

no te llenes de calma

no reserves del mundo

sólo un rincón tranquilo

no dejes caer lo párpados

pesados como juicios

no te quedes sin labios

no te duermas sin sueño

no te pienses sin sangre

no te juzgues sin tiempo

pero si

pese a todo

no puedes evitarlo

y congelas el júbilo

y quieres con desgana

y te salvas ahora

y te llenas de calma

y reservas del mundo

sólo un rincón tranquilo

y dejas caer los párpados

pesados como juicios

y te secas sin labios

y te duermes sin sueño

y te piensas sin sangre

y te juzgas sin tiempo

y te quedas inmóvil

al borde del camino

y te salvas

entonces

no te quedes conmigo.


sábado, 3 de enero de 2009

"Silencio" Es allí a donde voy, Clarice Lispector



" Más allá de la oreja existe un sonido, la extremidad de la mirada un aspecto, las puntas de los dedos un objeto: es allí a donde voy. La punta del lápiz el trazo. Donde expira un pensamiento hay una idea, en el último suspiro de alegría otra alegría, en la punta de la espalda magia: es allí a donde voy. En la punta del pie el salto. Parece historia de alguien que fue y no volvió: es allí a donde voy. ¿ O no voy? Voy, sí. Y vuelvo para ver cómo están las cosas. Si continúan mágicas. ¿Realidad? Te espero. Es allí a donde voy. En la punta de la palabra está la palaba. Quiero usar la palabra "tertulia", y no sé dónde ni cuándo. Al lado de la tertulia está la familia. Al lado de la familia estoy yo. Al lado de mí estoy yo. Es hacia mí a dónde voy. Y de mí salgo para ver. ¿Ver qué? Ver lo que existe. Después de muerta es hacia la realidad adonde voy. Mientras tanto, lo que hay es un sueño. Sueño fatídico. Pero después, después de todo es real. Y el alma libre busca un canto para acomodarse. Soy un yo que anuncia. No sé de qué estoy hablando. Estoy hablando de nada. Yo soy nada. Después de muerta me agrandaré y me esparciré, y alguien me dirá con amor mi nombre. Es hacia mi pobre nombre adonde voy. Y de allá vuelvo para llamar al nombre del ser amado y de los hijos. Ellos me responderán. Al fin tendré una respuesta. ¿Qué respuesta? La del amor. Amor: yo os amo tanto. Yo amo el amor. El amor es rojo. Los celos son verdes. Mis ojos son verdes tan oscuros que en las fotografías salen negros. Mi secreto es tener los ojos verdes y que nadie lo sepa. En la extremidad de mí estoy yo. Yo, implorante, yo, la que necesita, la que pide, la que llora, la que se lamenta . Pero la que canta. La que dice palabras. ¿Palabras al viento? Qué importa, los vientos las traen de nuevo y yo las poseo. Yo al lado del viento. La colina de los vientos aullantes me llama. Voy, bruja que soy. Y me transmuto. Oh, cachorro, ¿dónde está tu alma? ¿Está cerca de tu cuerpo? Yo estoy cerca de mi cuerpo. Y muero lentamente. ¿Qué estoy diciendo? Estoy diciendo amor. Y cerca del amor estamos nosotros".

miércoles, 31 de diciembre de 2008

"Después de todo somos eso que ya no se puede ver" Pez

Quizás el tiempo se acomode y todo encuentre su lugar.
La vida sea una mentira y nuestro sueño la verdad.
Tal vez sea un dios quien nos derrita y nos funda con lo demás.
Y así dejar de ser yo, de ser mí,
de ser siempre aquél que es el que es.
Y no ser nada.
Después de todo somos eso que ya no se puede ver.
Podríamos brillar, podríamos tratar de hacerlo bien.
Dejar el cuerpo y dejar de sentir
y dejar de pensarnos también.
Y no ser nada.
Y así dejar de ser yo, de ser mí,
de ser siempre aquél que es el que es.
Y no ser nada

domingo, 21 de diciembre de 2008

“La hierba sólo se da en el medio de los grandes espacios no cultivados. Rellena los vacíos, crece entre – en medio de las otras cosas… la hierba es el desbordamiento… ” H. Miller